Galletas de lacasitos USC

Se acaba el verano… hay que aceptarlo, las vacaciones duran poco, y este año… de verano tuvo poco.

Pero sabéis lo mejor, lo mejor es que volvemos a la facultad.

No, no estoy loca, no me apetece volver a tomar apuntes a velocidad de vértigo, a entregar dos trabajos por semana, a los exámenes, ni a nada de eso…

Me gustan las clases y echo de menos a los compis pero ese tampoco es el motivo.

Por si no lo sabíais, mi facultad tiene a la mejor cocinera de todo el campus.

Sí, la de matemáticas tiene mucha fama, pero eso es porque no conocen a la de psicología, tenemos los menús más ricos, completos y variados de todos. Y por si fuera poco, ¡a la cocinera también le gusta la repostería creativa!

Cada poco tiempo nos sorprende con cupcakes o cakepops en el menú, y además contamos con un gran surtido de galletas hechas a mano y de tartas con una pintaza…. ¡Todo a precio de estudiantes!

Todo esto lo digo sin que la cocinera me extorsione para hacerle publicidad, ni es de mi familia, ni me paga por ello. Simplemente hace cosas riquísimas.

Antes de irnos de vacaciones le pedí si por favor me daba la receta de las galletas de lacasitos


Esas galletas que comprabas por la mañana y era tan grande que te duraba para todo el día.
Esa galleta que estaba tan rica que todo el mundo te pedía un cacho.
Esa galleta que te reponía el azúcar después de un examen.
Esa galleta que es crujiente pero blandita
Esa galleta que tiene pepitas de chocolate y lacasitos……

¡Cómo iba a sobrevivir todo el verano sin probar esas galletas!


Para mi sorpresa y con una amabilidad tremenda, ¡me dio la receta! Vaya saltos de alegría que pegué por la cafetería. Lo mejor es que no sólo me dio la receta sino que me invitó a prepararlas con ella.

Estuvimos hablando un rato de sus recetas y de lo buenas que estaban, por desgracia no tenía un blog propio ni una web, cuando empecemos las clases volveré a preguntarle ya que estas recetas tienen que difundirse para que puedan probarse desde cualquier rincón y no se pierdan solo en la USC.

Los ingredientes que necesitáis para hacer estas galletas son:
  • 250gr mantequilla
  • 200gr azúcar moreno
  • 200gr azúcar blanco
  • 2 huevos L
  • 360gr harina
  • Una pizca de sal
  • 2gr levadura en polvo
  • 2gr bicarbonato
  • 30gr de caco puro en polvo
  • 100gr chips de choco
  • 4 lacasitos por galleta

Primer paso, precalentamos el horno a 180º
Mezclamos el azúcar, blanco y moreno, con la mantequilla a temperatura ambiente. Removemos hasta que esté todo bien integrado.
Añadimos los huevos uno a uno para que se mezclen bien.
Tamizamos los ingredientes secos, harina, sal, bicarbonato, levadura y cacao; y removemos bien para que no queden grumos.
Finalmente añadimos los chips de chocolate

Preparamos la bandeja  con papel de horno y repartimos la masa con la ayuda de una cuchara. Tenemos que poner pocas bolitas de galleta por bandeja y bien cargaditas, tienen que dar para unas 15 o 20 galletas. Asique las hacemos bien grandotas.

Añadimos ahora los lacasitos, cuatro por galleta, sin aplastarlos mucho, ya que la masa se aplastará en el horno.

Las horneamos durante 10 minutos. Cuando las sacamos las dejaremos enfriar un rato en la misma bandeja y después los pasamos a una bandeja.

Están más ricas cuanto más tiempo las dejemos enfriar. Eso quiere decir que nada de sacarlas del horno y probarlas. Mejor de un día para otro.

Lo que caracteriza a estas galletas es que están crujientes por fuera pero la masa queda esponjosa por dentro.



Aunque estas quedan ricas, las de la facultad son inigualables, asique si por casualidad tenéis la oportunidad de pasaros por la facultad de psicología de la USC no olvidéis visitar la cafetería y deleitaros con alguno de sus dulces caseros.

Devil's Food Cake

¡Madre mía! ¡Pero si ya casi ha pasado un mes desde mi último post! Esto no puede ser.

No sé qué pasa en vacaciones pero se pasa el tiempo volando… y me da la sensación de ¡no estar haciendo nada!, pero en cambio no tengo ni un hueco para desconectar.

Voy a tener que empezar a apuntar en qué paso las horas para hacerme consciente de dónde se me escapan los días.

Bueno, otra de las cosas que son típicas de verano son los cumpleaños, no sé vosotros, pero a mi entre julio y agosto se me acumulan los regalos.

Aunque este año no me quejo, con esto de la repostería arreglo rápido los regalos, una tarta, de su dulce favorito, un detalle personalizado y listo, caras de alucine aseguradas.

Este mes llevo ya dos tartas personalizadas, la primera de ellas y de la que os traigo la receta hoy es la de mi Tía, colecciona brujitas así que qué mejor que darle otra bruja para su colección.

Además de gustarle las brujas también le pirra el chocolate, por lo que le preparé una Devil’s food cake de tres pisos con chocolate a hartar.

Para preparar una tarta como esta necesitais:

  • 250 g de harina
  • 1 y ¼ cucharadita de bicarbonato
  • ¼ cucharadita de levadura
  • 90g de cacao puro en polvo
  • 210g de azúcar
  • 80g de mantequilla temperatura ambiente
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 350 ml de leche


Antes de nada precalentamos el horno a 180º

Colocamos todos los ingredientes secos para que se vayan mezclando bien y de forma homogénea por lo que ponemos la harina, el bicarbonato, la levadura y el cacao.

Después batimos la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremosa. Ahora añadiremos los huevos uno a uno para que se integren completamente.

Incorporamos la vainilla y pasamos a añadir intercalados los ingredientes secos, siempre tamizados con la leche.

Terminaremos de hacer la mezcla a mano con una espátula para asegurarnos que no quede harina sin mezclar por los moldes.

Para esta tarta yo usé dos moldes desmoldables de 15cm de diámetro, previamente engrasados y enharinados. Repartí la masa en dos partes echando dos cucharadas de helado en uno y una en el otro una (quería tres pisos) hasta terminar toda la mezcla.

Metemos los moldes unos 30 minutos en el horno, hasta que salga el palillo seco.

Cuando estén listos los dejamos 10 minutos en el molde y después los pasamos a una rejilla a que terminen de enfriarse.

Mientras tanto podemos ir preparando la nata para la decoración.

Para esta tarta, necesité casi un litro de nata, de la de montar con 35% materia grasa. Para que sea más fácil montarla metemos el recipiente donde vayamos a batir unos 15 minutos en la nevera para que esté bien fresquito.

Es más fácil montar la nata a poquitos, y como mi tarta era de tres pisos preparé nata en cuatro tandas, por lo que de cada vez batí 250ml de nata con unas seis cucharadas de azúcar.

Empezaremos a montar la nata con las varillas de la batidora a una velocidad no muy alta, cuando veamos que hay muchas burbujitas es el momento de añadir la azúcar para que la nata termine de montar.

Sabremos que está lista cuando al darle la vuelta al recipiente no se caiga. 
Para mí este paso es el peor de todos porque como no esté…. Te pasarás un buen rato limpiando nata de la cocina…

Para montar la tarta, lo primero es preparar las planchas de los bizcochos, para eso cortamos los cachos de bizcocho que sobren para dejar unos pisos bien lisitos. En mi caso, como uno subió más que otro, hice dos planchas de un molde y otra plancha con el otro, 3 pisos en total.


Preparé un plato giratorio cubierto de papel de horno, para no marcharlo demasiado, y coloqué el primer piso en él, lo recubrí por encima de nata y lo metí en la nevera un par de horas.

Fui preparando los siguientes 250g de nata como os conté antes y coloqué el segundo piso sobre el que tenía en la nevera para cubrirlo otra vez de nata y volver a meterlo en la nevera otro rato más.

Finalmente coloqué el último piso y cubrí toda la tarta con una capa de nata (250gm), esta capa de nata se llama “recoge migas” y sirve para que todos esos cachitos y miguitas de bizcocho se queden sujetos y no estropeen la decoración final de la tarta. Volvemos a meter la tarta en la nevera otra hora más o menos.

Para terminar montamos  otros 250gm de nata y cubrimos nuestra tarta con la última capa, intentaremos que esta quede lo más lisita y blanca posible. La llevaremos a la nevera otra vez.

Y a estas alturas estaréis pensando… pero se me voy a pasar toda la tarde haciendo esta tarta,… pues sí, no os voy a engañar, yo fui matando el tiempo preparando la plancha de fondant con el dibujo.

Para hacerlo, lo primero que hice fue buscar un dibujo por internet que me gustara, soy muy mala dibujando… una vez encontrado lo calqué en un folio y lo pasé a papel de horno.

Al dibujo en el papel de horno, con un punzón, le fui haciendo agujeritos que sirven de guía para después.

Estiramos una plancha de fondant del tamaño de nuestra tarta (veréis que la mía quedó un poquito grande de más) y colocamos el papel de horno encima. 

Iremos repasando los agujeros con un rotulados comestible, así cuando retiremos el papel quedará marcado en el fondant una guía de nuestro dibujo.

Con glasa de delineado negra seguimos esos puntos hasta tener nuestro dibujo, ayudará mucho tener el original a la vista.

Cuando la glasa esté seca es el momento de pintar. Con colorantes en gel y un poco de alcohol (lo hay específico para cocina o sino cualquier alcohol blanco, ginebra o vodka, sirven) preparamos los colores que vayamos a necesitar. Tendremos así unas pinturas como acuarelas.

Pintamos nuestro dibujo y lo dejamos secar.

Añadimos los últimos detalles con un rotulador comestible y solo queda poner la plancha de fondant encima de nuestra tarta y pasarla a un plato para servirla.


Escrito parece una locura y muy lioso, pero os aseguro que si tenéis tiempo podéis hacerla sin problema, además os quedará un olor delicioso a chocolate en vuestra casa durante casi un día.

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